Osteoartritis o desgaste articular

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La osteoartritis es una afección que afecta a las articulaciones y se produce cuando el cartílago que recubre los extremos de los huesos se va desgastando gradualmente.

El cartílago es un tejido resistente y suave que permite un movimiento fluido en las articulaciones sin generar fricción. Cuando se produce la osteoartritis, el cartílago se deteriora y se vuelve menos efectivo en la protección de los extremos de los huesos.

Con el tiempo, el cartílago puede desaparecer por completo y los huesos pueden rozarse entre sí, lo que puede provocar dolor, rigidez e inflamación en la articulación afectada.

Algunos de los síntomas más comunes de la osteoartritis:

  • Dolor en la articulación afectada: El dolor puede ser constante o intermitente y empeorar con el uso de la articulación.
  • Rigidez articular: La rigidez se siente generalmente después de periodos de inactividad, como por ejemplo después de despertarse por la mañana.
  • Hinchazón articular: La articulación afectada puede hincharse, lo que puede generar sensación de tensión y aumento del tamaño.
  • Dificultad para mover la articulación: El movimiento de la articulación puede limitarse o ser difícil de realizar, lo que puede afectar la movilidad y la capacidad de realizar actividades cotidianas.
  • Sensación de crujido o chasquido: Es posible sentir un ruido de crujido o chasquido al mover la articulación afectada. Esto se debe a que los extremos de los huesos se rozan entre sí debido al deterioro del cartílago articular.

Los factores de riesgo para la osteoartritis incluyen:

  • Edad: La osteoartritis es más común en personas mayores de 50 años.
  • Sexo: Las mujeres tienen más probabilidades de desarrollar osteoartritis que los hombres.
  • Peso: El exceso de peso o la obesidad pueden aumentar el riesgo de osteoartritis, ya que ejerce más presión sobre las articulaciones.
  • Lesiones previas: Las lesiones en las articulaciones, como fracturas o esguinces, pueden aumentar el riesgo de desarrollar osteoartritis en esa articulación.
  • Actividad física: La sobrecarga de una articulación debido a actividades físicas intensas o repetitivas también puede aumentar el riesgo de desarrollar osteoartritis.
  • Genética: La osteoartritis también puede ser hereditaria y tener antecedentes familiares de la afección puede aumentar el riesgo de desarrollarla.
  • Enfermedades previas: Algunas enfermedades como la gota, la artritis reumatoide y la diabetes también pueden aumentar el riesgo de desarrollar osteoartritis.

Como consejo, si se tiene sobrepeso u obesidad, bajar de peso puede ayudar a reducir la presión sobre las articulaciones afectadas y aliviar el dolor, mantenerse activo también es importante, aunque el ejercicio puede ser doloroso al principio, es importante mantenerse activo para fortalecer los músculos que sostienen la articulación afectada y mejorar la movilidad. .

Es importante tener en cuenta que cada caso es único y puede requerir un enfoque de tratamiento personalizado. Es recomendable buscar el consejo de un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado para la condición de cada persona.

 

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