¿Cuándo llevar a un niño al ortopedista?

La salud musculoesquelética es fundamental durante el desarrollo infantil. Por ello, la visita al ortopedista pediatra no tiene que realizarse únicamente cuando existe dolor, una lesión o alguna alteración evidente.
También puede llevarse al niño a una valoración preventiva cuando comienza a caminar, idealmente alrededor del año y medio o antes de cumplir los 2 años. En esta etapa, el especialista puede observar cómo apoya los pies, la alineación de sus piernas, su postura y la manera en que se desplaza.
Esta primera revisión no significa que el pequeño necesariamente necesite tratamiento. En muchos casos, permite confirmar que su desarrollo se encuentra dentro de lo esperado, resolver las dudas de los padres y detectar oportunamente cualquier alteración que requiera vigilancia.
¿Por qué es importante revisarlo cuando comienza a caminar?
Los primeros pasos aportan información importante sobre el desarrollo de los pies, las piernas, las articulaciones y la coordinación del niño.
Al principio es normal que camine con los pies separados, pierda el equilibrio o se caiga mientras adquiere seguridad. Conforme avanza su desarrollo, su marcha se vuelve más estable y coordinada.
Durante una valoración, el ortopedista pediatra puede observar:
- La manera en que el niño apoya los pies.
- La alineación de las piernas y las rodillas.
- La posición de los pies al caminar.
- La movilidad de las articulaciones.
- La simetría entre ambas extremidades.
- Su postura, equilibrio y coordinación.
- La presencia de pie plano o hiperlaxitud.
Una valoración temprana permite distinguir entre los cambios normales propios del crecimiento y aquellos que podrían necesitar seguimiento.
¿Qué alteraciones pueden observarse durante esta etapa?
Algunos de los motivos más frecuentes de consulta se relacionan con la postura y la manera de caminar.
Pies hacia dentro o hacia fuera
Algunos niños caminan con uno o ambos pies dirigidos hacia dentro o hacia fuera. Muchas de estas variaciones mejoran conforme crecen, pero deben revisarse cuando son muy marcadas, aparecen solamente de un lado, dificultan la marcha o provocan caídas frecuentes.
Caminar de puntas
Caminar de puntas puede observarse durante los primeros meses después de comenzar a caminar. Sin embargo, es recomendable consultar cuando el niño lo hace constantemente después de los 2 años, no puede apoyar los talones o presenta rigidez, dolor o problemas de equilibrio.
Piernas arqueadas o rodillas juntas
La alineación de las piernas cambia durante los primeros años de vida. Cierto grado de arqueamiento o de aproximación de las rodillas puede formar parte del desarrollo normal.
La valoración médica es importante cuando la alteración es muy pronunciada, se presenta en una sola pierna, aumenta con el tiempo o se acompaña de dolor o dificultad para caminar.
Pie plano
Es común que los pies de los niños pequeños parezcan planos porque el arco aún se encuentra en desarrollo. En muchos casos se trata de un pie plano flexible que no provoca molestias y no necesita tratamiento.
Conviene acudir con el ortopedista cuando existe dolor, rigidez, cansancio excesivo, dificultad para realizar actividad física o diferencias visibles entre ambos pies.
Hiperlaxitud
La hiperlaxitud ocurre cuando las articulaciones tienen una movilidad mayor de lo habitual. Algunos niños son naturalmente muy flexibles y no presentan problemas.
En otros casos, la hiperlaxitud puede acompañarse de dolor, cansancio muscular, esguinces frecuentes, poca estabilidad o dificultad para realizar ciertas actividades.
El especialista puede evaluar la movilidad de los dedos, pulgares, codos, rodillas y otras articulaciones para determinar si la flexibilidad se encuentra dentro de lo esperado.
¿Cuándo debe llevarse antes al ortopedista pediatra?
Aunque la primera revisión preventiva puede realizarse cuando el niño comienza a caminar, existen situaciones que deben atenderse antes o en cuanto se detecten:
- Malformaciones observadas desde el nacimiento.
- Diferencias en el movimiento de brazos o piernas.
- Asimetrías al gatear, ponerse de pie o caminar.
- Retraso importante para sostenerse o iniciar la marcha.
- Cojera o rechazo a apoyar una extremidad.
- Dolor persistente en piernas, pies, rodillas, cadera o espalda.
- Inflamación, rigidez o pérdida de movimiento.
- Fracturas, golpes o lesiones musculoesqueléticas.
- Infecciones que afecten huesos o articulaciones.
- Caídas demasiado frecuentes o dificultad notable para mantener el equilibrio.
- Alteraciones detectadas por el pediatra.
Si el niño ya caminaba y deja de hacerlo, presenta dolor intenso, fiebre, inflamación o no puede apoyar una pierna, debe buscarse atención médica con prontitud.
¿Qué sucede durante la primera consulta?
El ortopedista pediatra preguntará sobre el embarazo, el nacimiento, los antecedentes familiares y las etapas del desarrollo del niño.
También puede observarlo mientras se pone de pie, camina, corre o se coloca de puntas. Revisará la movilidad de las articulaciones, la fuerza, la postura, la alineación de las extremidades y la forma en que apoya los pies.
No todos los niños necesitan radiografías, plantillas, aparatos o tratamientos. Los estudios se solicitan únicamente cuando la exploración y los antecedentes indican que son necesarios.
Beneficios del seguimiento ortopédico infantil
Además de detectar y tratar alteraciones, el ortopedista pediatra puede orientar a los padres sobre el cuidado del sistema óseo y muscular durante el crecimiento.
Entre otras recomendaciones, puede brindar información sobre:
- El tipo de calzado apropiado para cada etapa.
- La actividad física adecuada para la edad.
- Hábitos de postura y movimiento.
- Ejercicios específicos cuando sean necesarios.
- Prevención de lesiones durante juegos y deportes.
- Seguimiento de cambios en pies, piernas y columna.
Una revisión preventiva también forma parte del cuidado infantil
No es necesario esperar a que aparezcan dolor o dificultades evidentes para llevar a un niño al ortopedista.
Una valoración cuando comienza a caminar permite conocer cómo se está desarrollando su sistema musculoesquelético, aclarar las inquietudes de la familia y detectar oportunamente cualquier situación que necesite seguimiento.
Si tu hijo ya comenzó a dar sus primeros pasos, considera realizar una valoración con un ortopedista pediatra.
Hola mi hija tiene un año 5 mese y veo q sus rodillas estan para afuera al caminar. QuiIer saber si debo llevarla ya o este se corrije solo
Hola Samara, sería importante llevar a su hija con ortopedista pediatra al año de caminar sola.
Saludos